domingo, 6 de mayo de 2018

'Un planeta a la deriva', de Madeleine L'Engle



Un planeta a la deriva   I   Madeleine L'Engle   I   El Quinteto del Tiempo #3
Océano Gran Travesía   I   Febrero 2018   I   300 páginas
Goodreads   I   Extras
Puntuación: 


El mundo está en jaque. Un dictador demente ha declarado un terrible ultimátum: en veinticuatro horas ejecutará un ataque nuclear masivo que pondrá en peligro la vida de todo el planeta. 
Es entonces cuando aparece Gaudior, un unicornio venido del espacio que acompaña a Charles Wallace en un peligroso viaje a diferentes momentos del pasado. El propio Charles se adentrará físicamente en cuatro personas de tiempos remotos. Al mirar tras sus ojos, él comenzará a comprender las consecuencias cósmicas de las acciones de todo ser humano, y se convertirá en testigo de la transformación del mundo hasta nuestros días. 
Pero cada segundo cuenta y la amenaza es inminente. ¿Podrá Charles Wallace, con la ayuda de Gaudior y su hermana Meg, impedir el desastre?



Nuevamente me sumerjo en el mundo de El Quinteto en el Tiempo, célebre saga de Madeleine L'Engle que está resurgiendo de sus cenizas en España gracias a la reedición de Océano Gran Travesía y la película que adapta el primer libro. Tenía buenas experiencias con los dos primeros volúmenes, así que he cogido esta tercera parte con entusiasmo, y aunque ha mantenido la tónica de magia y ciencia por igual, hay ciertos aspectos que no han sido muy de mi agrado.

En Un planeta a la deriva, la historia avanza varios años hasta situarse en la edad adulta de Meg, quien inicia el relato estando ya casa e incuso embarazada; los gemelos ya van a la universidad mientras que Charles Wallace está entrando en su pubertad, y todo parece una escena cotidiana con la familia preparándose para el Día de Acción de Gracias. Hasta que el mundo vuelve a estremecerse ante la adversidad el mal. En esta ocasión, no obstante, quien recoge el testigo de liderazgo y ha de aventurarse es Charles Wallace, y no Meg, y me ha costado aceptar dicho cambio.
Si bien Charles Wallace ha sido un protagonista inteligente y estratega en libros anteriores, sin la presencia constante de Meg, que de repente ha quedado relegada como un adulto secundario que no hace más que recordar al lector que está embarazada en todas sus escenas, Un planeta a la deriva se me ha hecho extrañamente raro y desconocido, pues echaba en falta el juego de ambos hermanos peleando codo con codo por el triunfo de la luz. En adición, Meg me ha parecido un personaje desconocido, sin la chispa de antes, amén de los gemelos, los padres y hasta Calvin, totalmente desaparecido en esta historia. 
Pese a todo, L'Engle ha otorgado nuevamente a esta aventura ciertos personajes genuinos que han sido toda una delicia de imaginar, como los unicornios. En adición, esta vez jugamos a viajar a diferentes épocas para entender el pasado, y así poder enmendar la desgracia de un futuro oscuro e irreparable. El ritmo, como siempre, es ameno, y entre la fantasía más imposible de pensar, encontramos explicaciones científicas de todo tipo, e incluso nuevamente me ha sorprendido encontrar tantas referencias a los viajes temporales y al espacio, así como el peligro que supone cambiar ciertos hechos en nuestro camino, en una literatura aparentemente infantil. La autora muestra, una vez más, que el estudio no está reñido con el ocio.


Sin más, aunque el cambio de protagonista me ha parecido un punto negativo, el mundo creado por L'Engle nuevamente es interminable y mezcla hábilmente ciencia y fantasía. En Un planeta a la deriva, disfrutamos de los viajes en el tiempo y nos dejará con la boca abierta con todo lo que descubramos. Mágico, como siempre.


Con la colaboración de Océano Gran Travesía

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