domingo, 1 de julio de 2018

'La espada de cristal', de Victoria Aveyard


La espada de cristal   I   Victoria Aveyard   I   La Reina Roja #2
Océano Gran Travesía   I   Septiembre 2016   I   556 páginas
Goodreads   I   Extras
Puntuación: 


La sangre de Mare Barrow es roja, del color de los empobrecidos, la gente común; sin embargo, su capacidad sobrehumana de controlar los relámpagos la ha puesto en la mira de la realeza. Es allí, entre el glamour y la buena vida de la corte, donde Mare carga con el estigma de la abominación, y donde conoce también una amarga traición. 
Entre sábanas de seda, sin embargo, nuestra protagonista descubre otra cosa: ella no es la única Roja con habilidades especiales. Así, Mare deberá encontrar y unir bajo un solo estandarte a los de su clase, en contra de la opresión de los Plateados, pero, en su implacable búsqueda de venganza, ¿no está en riesgo de convertirse en aquello que combate?



Cuando salió La Reina Roja en 2015 lo leí con total expectación, teniendo en cuenta la fama que le predecía, la premisa de ciencia ficción y distopía que lo convertían en una lectura de diez. Y si bien la primera parte de esta saga no fue santo de mi devoción por ser totalmente previsible y no inventar nada novedoso, he de adelantar que su segunda parte, La espada de cristal, ha sido mucho más de mi agrado.

La espada de cristal me ha gustado, me ha gustado mucho más. Parece que Aveyard se guardaba diversas ideas en la manga y aquí ha conseguido por fin exponerlas y hacer su historia mucho menos evidente y manida. De entrada, nos ofrece la suculenta idea de los Nuevasangre, seres que, como Mare, poseen sangre roja pero poder de un Plateado, por lo que la acción de gran parte del libro recae en encontrarlos para formar un ejército y luchar contra Maven. Aquí se abre la puerta a una interesante variedad de poderes que no tienen nada que enviar a los de la Niña Relámpago, lo que ofrece a la historia más dinamismo y sensación de ser una novela coral, y menos protagonismo a Mare, algo totalmente necesario. 
Después, Aveyard consigue imprimir a su historia un ritmo narrativo mucho más adictivo y ofrece mejores pinceladas de su mundo creado: Además de conocer mejor a Cal, ese tercero en discordia constante sobre el pensamiento de un Plateado, sabemos más de los rebeldes, la Guardia Escarlata y de todo un sinfín de mundanos que solo quieren sobrevivir. Y por último, señores, la autora ofrece mayor protagonismo a Maven, un antagonista que desde luego tiene mucho que ofrecernos. Porque cada vez que sale a escena, por muy villano que sea, la historia renace de sus cenizas, chamuscada de aburrimiento por los soliloquios lacrimosos de Mare. Porque no sé vosotros, pero yo no he soportado a Mare en esta historia. Se vuelve cansina, reiterativa en su dolor, siempre queriendo demostrar que sufre más que nadie, pero luego dejando de lado a los demás cuando realmente la necesitan. Por suerte, como digo, La espada de cristal es más adictiva, se lee mucho más rápido, y se agradece que la trama pueda tener por fin un poco más de misterio e ingenio, y no sea tan obvio lo que va a pasar, porque por fin Aveyard está apostando por su propia imaginación y no de la de otros. Desde luego, se aprecia sobre todo con la parte final, con la batalla contra los Plateados, y con ese desenlace de infarto.

He quedado más satisfecha con La espada de cristal y quiero continuar la saga, ahora sí. Espero coger pronto su continuación, pues el añadido de los Nuevasangre, personajes más interesantes que Mare y la oportunidad de saber más de Maven, hacen que no haga más que pensar en qué nos deparará Aveyard en su siguiente entrega



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