martes, 6 de noviembre de 2012

Planeta DeAgostini y Media3 hablan sobre la traducción del manga en el XVIII Salón del Manga de Barcelona

Planeta DeAgostini Cómics y la compañía Media3 Estudio hablaron sobre la traducción y adaptación del japonés en cine y literatura en una de las últimas conferencias acaecidas en el pasado XVIII Salón del Manga de Barcelona.

Momento de la conferencia, con David Hernando hablando

El acto de presentación, titulado Literatura y cine manga: traducción y adaptación en el mercado global y local y amenizado por Menene Gras, de Casa Asia (Barcelona), fue protagonizado por David Hernando Rico, director de la editorial Planeta DeAgostini Cómics, y Álex Fernández, director general de Media3 Estudio, distribuidora especializada en cine asiático.

La conferencia se inició con Hernando hablando sobre el concepto y formato de manga actual, el conocido tankôbon, que vio la luz en España por primera vez en 1999 gracias a la extinta Glénat, ahora Editores de Tebeos (EDT). Su primer lanzamiento fue el manga de Rurouni Kenshin y marcó un antes y un después en la historia del cómic japonés: "Hasta entonces, todas las editoriales nos movíamos con el formato clásico del librito de cómics,  de periodicidad semanal, de unas 30 páginas y con grapas, emulando el cómic americano", explicó el editor mientras mostraba algunos de los tomos que actualmente distribuye Planeta.

Hernando alegó que el formato tankôbon fue toda una bomba y permitió al manga tener "un componente de lujo" del que carecía en España, así como parecerse más al original japonés. No obstante, le dedicó unos minutos a elogiar la versión antigua "de hojas grapadas" que tantos años acompañaron a las editoriales hasta evolucionar al día de hoy.

Rurouni Kenshin, precursora del tankôbon en España, en su versión kazenban

Seguidamente, se habló sobre las adaptaciones, sobre cómo traducir y transformar el idioma. Aunque Hernando comentó que Planeta DeAgostini traducía directamente del japonés e intentaba ante todo adaptar expresiones y jergas a su variante española; también, que ahora era mucho más fácil adquirir licencias y saber mejor sobre su exitosa o no publicación, pero fue Fernández quien cogió el relevo para adentrarse en el tema.

Fernández, a todas luces orgulloso de su compañía especializada en cine asiático, se mostró disgustado al contemplar que el cine extranjero, descartando el archiconocido americano, no estuviera bien visto en España: "cuando comentas que es una película asiática, la gente la tacha de segunda categoría o la insultan como 'cine de chinos', cuando realmente Hollywood sigue el mismo método que Asia, coge sus mejores obras y las adapta. Hollywood coge cómics; Asia, manga".

El director de Media3 comentó a los asistentes que, a la hora de promocionar una película, intentan jugar con las carátulas o con los nombres de los actores, no hablemos ya de si han estado nominadas o galardonadas con premios, para que así un mayor número de personas, ante todo ajenas al mundillo otaku, puedan consumirlas sin amedrentarse por ser japonés. "En las portadas, evitamos poner los nombres en grande o que aparezca un japonés", dijo a modo de anécdota. No obstante, aseveró que el cine asiático cada día es más fuerte y, tarde o temprano, "tendrá que aceptarse como uno más". 

La película Dororo, muy famosa por el festival de Sitges

Por ello, ambos directores apostaron por "patrocinar la cultura japonesa" y demostrar que tanto cómic como cine tienen la misma calidad que cualquier otro. "Hay que terminar con la barrera de que lo japonés es extraño o difícil de entender", explicó Fernández mientras los asistentes degustaban admirados los diferentes tráilers de sus licencias, como Crow Zero o 20th Century Boys

Por último, en un tenso debate, tanto Fernández como Hernando comentaron que la piratería era una dura competidora para empresas como las suyas, ya que al no estar tan consolidado el cine o el manga, muchos aficionados aprovechan la gratuidad de Internet. Sí que confesaron que la piratería ayudaba a crear una fama inicial para un producto nuevo, pero luego, si ésta no desaparece, perjudica las ventas. "No basta con ver, también hay que consumir", dijo Fernández



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