jueves, 4 de octubre de 2012

Ana Galán y Manuel Enríquez nos hablan sobre el mundo de la ceguera en la presentación de 'Cierra los ojos y mírame', en Barcelona

Los autores Ana Galán y Manuel Enríquez nos hablaron ayer sobre el mundo de la ceguera y la formación de perros guía en la presentación de su novela conjunta, Cierra los ojos y mírame, realizada ayer en Llibreria Alibrí, en Barcelona.

En la presentación: Anna Casals, Ana Galán, Manuel Enríquez y Cristina Ropero

Al acto acudieron diversas amistades de ambos autores, entre los que había que destacar a diferentes ciegos así como usuarios de perros guía, atraídos por la trama de la novela. En este ambiente tan cercano e incluso íntimo, la editora del libro, Anna Casals, y la periodista y blogger de Nube de mariposa, Cristina Ropero, se dispusieron a presentar el acto.

La presentación se inició con una explicación de Galán sobre su sueño de escribir sobre perros guía tras haber criado ella varios en EE.UU. "Criar perros guía me ha cambiado la vida, tienes la oportunidad de ayudar a alguien que necesita de ese animal, así que decidí escribir sobre ello", comentó. Tras esto, se puso en contacto con Enríquez, escritor y veterinario que trabajaba en la ONCE tras haber perdido la vista por una enfermedad, y entre los dos crearon esta emotiva novela semioautobiográfica que salió ayer 3 de octubre al mercado. 

No obstante, tanto Galán como Enríquez no se conocieron en persona hasta ayer mismo en la presentación, y es que Cierra los ojos y mírame ha sido escrita a cuatro manos y desde la distancia, al vivir la primera en Nueva York y el segundo, en Madrid. "Cada uno escribía un capítulo y lo enviaba al otro para continuar. Hablábamos por mail, por Skype o mediante nuestra editora para corregir o mejorar. Ana siempre se enfadaba conmigo porque no podía controlar a los personajes", recordó jocoso Enríquez, quien su ceguera no le impidió disfrutar del momento.

En un momento de la presentación
Cierra los ojos y mírame cuenta con un protagonista ciego y una protagonista entrenadora de perros guía, conceptos que venían directamente de las experiencias de ambos autores. Enríquez explicó que, gracias a su personaje, David, pudo plasmar por primera vez en papel su  vivencia y descubrió todo el dolor que había pasado por alto: "Fue muy duro. Al escribir sobre David, se me presentaron todas las dudas y horrores que no vi en su momento", dijo. 

Tras este momento tan íntimo en que el escritor contó el proceso de la retinosis pigmentaria que le dejó ciego siendo ya adulto, pasó a contestar todo tipo de preguntas que la gente pudiera hacerse sobre los ciegos, como si soñaban en colores o les molestaban las expresiones con el concepto de ver, y animó al público invidente a participar y comentar sus propias anécdotas. También, Galán aprovechó para afirmar la gran labor que hace un perro lazarillo cuando éste está con su dueño y la obligación de no molestarles: "No se les puede tocar, son como policías, y no puedes ir por ahí abrazándolos, por muy bonitos que sean". 

Libro firmado por ambos autores (y Tres años en Nueva York, firmado por Galán)

Finalmente, los usuarios de perros guía allí presentes explicaron sus experiencias con sus compañeros caninos y aseguraron estar encantados "al 180%" y disfrutar de una vida plena. En adición, esperaron que Cierra los ojos y mírame demostrara a la sociedad lectora que ellos, aun siendo ciegos, "son personas normales y corrientes". "Espero que este libro sirva como una labor social y de educación", apostilló una invitada. 


Gracias a Erik Mesado por el aporte fotográfico



¿Qué os parece?


16 comentarios :

  1. Me has vendido totalmente el libro *_* Me parece alucinante haber podido escribir un libro desde la distancia, un libro que expresa unas ideas preciosas.

    Seguro que el evento fue genial :) Estoy deseando leer la novela, en serio.

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    1. Espero que puedas leerlo, el libro es genial :)

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  2. Muy buena crónica! Me da pena no haber podido asistir al encuentro, ya que se me han hecho emotivos e incluso divertidos algunos momentos que nos describes :)

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  3. Hola!! Me gusta mucho tu blog y te sigo desde ya.
    Pásate por el mio quedas oficialmente invitada XD

    Besotes

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  4. Me parece súper original el tema de los perros guía, de hecho, creo que nunca lo había visto en litertura.

    Me alegro de que fuese bien el evento y que pudiste colaborar en él además :)

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  5. Hola guapa!! La verdad es que tenía ganas de ir a la presentación pero he estado enferma esta semana :( Me alegro de que todo fuera tan bien!!! ^_^

    A ver si nos vemos pronto! ;)

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  6. Espero poder leer este libro porque la verdad es que me gustaría saber algo más sobre las personas que tienen un problema tan grande como es el de la ceguera pero que aún así siguen adelante.
    Me alegro muchísimo que hayas podido estar en la presentación y que pudieras colaborar con ellos.

    un saludito!!

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  7. me han dado muchas ganas de leerlo!!
    Un beso

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  8. Tenía que decirlo y creo que ya es hora de hacerlo: Tanto tu presentación como la crónica han sido magníficas. No sabía cómo agradecértelo y he pensado colgar aquí este cuento perruno que escribí hace años. Como el relato se pasa un poquito del tamaño permitido, lo he dividio en dos partes.
    Un cordial saludo.

    Yo: Memorias de un Ladrido. Inicio.
    Manuel Enríquez

    No recuerdo cuándo nací, ni tampoco dónde. Sólo sé que ocurrió hace muchos, muchos veranos. En mi memoria se pierden añoranzas de otros tiempos, de ladridos de otros Iguales a Yo. Juegos, carreras y peleas que mamá se ocupaba de cortar, con mis hermanos en un entorno agradable y feliz. Entonces no tenía nombre, era uno más entre mis iguales que tratábamos de ocupar en el regazo de mamá aquel lugar que tuviera más leche. Más juegos y más peleas. Mamá se ocupa también de limpiar todo. Ahora sé que se llama “número uno y número dos”, pero entonces no lo sabía. También ignoraba muchas cosas que con el tiempo aprendí. Todos estos conocimientos han ocupado un lugar importante en mi vida y aún hoy me pregunto si mi destino fue el origen o la causa de saber todo lo que ahora sé.
    Regreso al principio. Un día me sacaron del lugar dónde hasta entonces había comido, dormido, jugado y ensuciado. Ya había conocido antes a algunos humanos. Desde siempre me gustaron los humanos, me trataban bien y emitían agradables sonidos que me llamaban para asomarme al mundo exterior, pero en aquellos momentos mis pensamientos de cachorro no alcanzaban a conocer la importancia que estos extraños seres de dos patas y sin pelo iban a tener en mi vida. Empecé a percatarme de esto el día en que me separé de mi madre y mis hermanos. Aquel día les conocí. Eran Él, Ella y Pequeño Él. Simpaticé de inmediato con este último. No sabía por qué pero se parecía bastante a mí y a mis iguales pues, a pesar de ser humano, jugaba como nosotros. Yo mordía sus manos y él tiraba de mis orejas. Sin embargo era Ella quien me sacaba a pasear y quien me enseñó a caminar despacio a su lado. También me daba la comida y limpiaba mis “número uno y número dos”. Con Él también salía de paseo algunas veces pero en esas ocasiones generalmente nos dirigíamos a otros lugares. Entonces me dejaban suelto y pegaba grandes carreras. Pequeño Él corría conmigo o me lanzaba un palo a lo lejos que yo debía recuperar. ¡Eso si que era un juego divertido!.
    Pronto conocí que había cosas que no debía hacer porque entonces ellos se enfadaban y me daban grandes voces que me hacían sentir muy mal. En cambio otras veces su voz era suave y cariñosa. Acariciaban mi cabeza rascándome detrás de las orejas. En esos momentos no me hubiera cambiado por nadie.

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    1. Manuel, muchas gracias por pasarte por aquí, ofrecerme este fantástico relato y haberme ofrecido la oportunidad de presentar con vosotros el libro.
      Fue un placer conocerte y espero poder saber más de ti en el futuro.
      ¡Muchas gracias por todo! :)

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  9. Yo, Memorias de un Ladrido. 2.
    Yo notaba que mis ganas de jugar iban pasando y que algunas sensaciones nuevas iban desarrollándose dentro de mí. Sin saber por qué un día levanté la pata a la hora de hacer número uno y cuando veía que otro igual se acercaba hacia mí me entraban unos deseos irrefrenables de gruñir. Fue coincidiendo con esta época cuando visitamos al humano de bata blanca. Ya había visitado a este humano más veces y, aunque debo reconocer que me trataba con especial afecto, su presencia siempre terminaba por ocasionarme alguna molestia. Recuerdo confuso esta vez a la que estoy haciendo referencia. Sólo sé que, de repente, me sumergí en un extraño sueño del que desperté bastante aturdido y con algunas molestias justo debajo de mi cola. Estas molestias no duraron demasiado y con ellas también desapareció este extraño deseo de levantar la pata al hacer número uno.
    Poco tiempo después volví a mi origen. Había permanecido allí en algunas ocasiones y siempre era divertido. Iguales para jugar y un buen parque para correr. Pero esta vez la cosa era distinta y la diferencia radicaba en que fue entonces cuando conocí a Maestro Él. Maestro Él era un humano afectuoso que me llevaba de paseo habitualmente por zonas bastante transitadas por otros humanos. Me enseñó a perder el miedo a las “escaleras subientes y bajantes” y con él aprendí a conocer muchas más cosas de las que hasta ese momento había conocido. Al principio todo llamaba mi atención, otros humanos, otros iguales y muchas cosas más que pronto empezaron a resultarme familiares por lo que dejaron de asombrarme. También empezó a resultarme familiar la extraña manera de conducirme que tenía Maestro Él. En lugar de un collar y una correa como las que usaba anteriormente, me sujetó firmemente alrededor de mi cuerpo varias cintas de cuero y un asa brillante que sustituía a mi correa habitual. Al principio esta sujeción me resultaba bastante incómoda pero, repito, tardé poco en habituarme a ella. Me dí cuenta de que el sentido de los paseos había cambiado y tenía la sensación de que ahora era yo el que adquiría la responsabilidad de buscar el camino más fácil y evitar que Maestro Ël topara con algún obstáculo. Pasé un tiempo con Maestro Él hasta que un día no apareció más. En su lugar conocí a Maestro Ella que continuó la rutina iniciada con el primero añadiendo algunos cambios poco interesantes de recordar.
    Siempre me pregunté la razón de todo aquello. Obedecía con agrado a las solicitudes de Maestro Ella aunque no entendiera el objeto de éstas. Cierta mañana que, en principio no parecía distinta a las demás se produjo el cambio más importante de mi vida. Maestro Ella me llevó a un lugar en el que ya había estado en otras ocasiones. Un humano se acercó a mí titubeante y esto no pareció importarle a Maestro Ella. El humano acercó su mano hacia mí y rascó mi cabeza. De inmediato me di cuenta de que algo raro había en su mirada que me traspasaba a pesar de ser una mirada sin luz. Menee mi cola en señal de simpatía y, desde aquel momento, nunca más me separé de Líder.
    Al principio Líder se mostraba inseguro y vacilante a pesar de que la presencia de Maestro Ella le daba bastante confianza. El día en que finalmente Líder y yo nos quedamos solos comprendí la razón de todo lo pasado. Mi destino era ser Luz de Líder.

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    1. Manuel, muchas gracias por pasarte por aquí, ofrecerme este fantástico relato y haberme ofrecido la oportunidad de presentar con vosotros el libro.
      Fue un placer conocerte y espero poder saber más de ti en el futuro.
      ¡Muchas gracias por todo! :)

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  10. Yo, Memorias de un Ladrido. Final.
    He cumplido fielmente con este destino. Junto a Líder he pasado ratos buenos y malos, tristezas y alegrías. He conocido su ánimo y Líder ha conocido el mío y siempre que me necesitó estuve a su lado. Pero esto no quiere decir que me haya olvidado de Ella, Él, y Pequeño Él. Una vez, creo que por casualidad nos encontramos. Pequeño Él había crecido y Líder me permitió que saltara demostrando mi alegría por el reencuentro. Estuvimos bastante rato juntos y todo el rato hablaron de mi. Por un momento pensé que iba a volver con ellos. Quizás no hubiera estado mal pero no era lo que yo deseaba. Sabía cual era mi destino y estaba cumpliendo con él. Luego nos separamos y nunca volví a verles.
    Pasaron muchos veranos y seguí cumpliendo mi papel de Luz de Líder hasta que mis fuerzas empezaron a fallar. Cada vez me costaba más levantarme y ahora es Líder quien me ayuda. Hoy estoy más cansado que de costumbre y tengo ganas de cerrar los ojos. Líder no se separa de mí, me agrada que pase su mano por mi cabeza. Algo le debe pasar, está llorando y noto que me abraza con dulzura. Voy a cerrar los ojos, quizás cuando los abra ya no me duelan las patas y pueda seguir siendo la Luz de Líder. Después de todo, ese es mi destino.

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    1. Manuel, muchas gracias por pasarte por aquí, ofrecerme este fantástico relato y haberme ofrecido la oportunidad de presentar con vosotros el libro.
      Fue un placer conocerte y espero poder saber más de ti en el futuro.
      ¡Muchas gracias por todo! :)

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