Aquí vengo, por fin, a hablar del inicio de una saga que me ha encantado pese a todas mis dudas y prejuicios. Ya comenté en un post anterior que es una saga recomendada por una dependienta del Abacus, a quien le agradezco encarecidamente que me persuadiera para que me hiciera con el primer volumen, porque la verdad, ¡estoy enganchada!
Como siempre, una ficha técnica:
Libro: Amante oscuro (Dark Lover, 2005)
Autor: J.R.Ward (Jessica Bird)
Editorial: Santillana
Género: romance adulto, paranormal
Año de publicación: enero 2010
Páginas: 573
Valoración: 10/10
¿De qué trata?
En las sombras de la noche, en Caldwell, Nueva York, transcurre una cruel guerra entre los vampiros y sus verdugos. Existe una hermandad secreta de seis guerreros, los defensores de su raza. Wrath, el líder, tiene una deuda pendiente con uno de sus hermanos, y cuando éste cae muerto dejando huérfana a una muchacha mestiza, no le queda más remedio que acogerla en su mundo. Beth Randall, por su parte, intentará escapar del destino que le espera, pero las historias sobre la Hermandad de la Daga Negra y Wrath le aterrarán y le fascinarán por igual...
Bueno, qué decir, me ha encantado. Y, además, de verdad. Tiene su logro que haga esta crítica, porque siempre he tenido muchos prejuicios con los vampiros. Son unos seres que nunca me han llamado la atención, sus atributos (beber sangre, alérgicos al sol, entre otros) nunca me han parecido lo más impactante y, lo siento por los fans de Anne Rice, pero sus vampis me parecían tan afeminados que nunca conseguía enamorarme de ellos. Y si luego le añadimos al Cejinson, robando corazones a golpe de cejas, pues... vamos, que siempre me he decantado por señores tochopenes de otras especies, como los hombres-lobo. Pero por fin he encontrado unos libros que me dan lo que me gusta, ¡unos guerreros que no se andan con chiquitas!
La historia que nos presenta esta saga es una lucha interna entre los vampiros y sus verdugos, conocidos como Restrictores, seres sin alma (entregada al Diablo) que quieren acabar con esta especie. Ambos clanes se odian entre sí y, con el trasfondo de las luchas por la supervivencia, surge el concepto de continuar el linaje casi extinto de los vampiros a partir de los guerreros y la diosa que los une, la Virgen Escribana. Al mismo tiempo, cada volumen nos cuenta la historia de los hermanos protagonistas, pero a diferencia de 'Cazadores oscuros', estos libros combinan la historia principal con la personal de cada uno, por eso es indispensable leerlos en orden cronológico ya que te las inician en grupo, para situar a cada personaje.
En este volumen nos centramos en la historia del líder, Wrath, que tras aceptar bajo su tutela a Beth, surge el amor entre ellos. No obstante, será bastante difícil, ya que Wrath se enfrenta a sus propios fantasmas del pasado y la Virgen le exige que lidere su pueblo, algo que ve casi imposible porque no se considera apto para tal honor. Al mismo tiempo, Beth debe lidiar con su nuevo yo vampírico y enfrentarse a los Restrictores, que han iniciado una caza salvaje con el fin de averiguar sus madrigueras y sus jefes y ella, como mestiza, es un blanco fácil. A ello hay que añadirle que el bando rival surge con un nuevo líder, el Señor X (todos usan nombres de incógnito), que es adicto a las torturas y a la falta de escrúpulos.
El estilo es absolutamente bestial, todo muy bien detallado, con unas descripciones exhaustivas, buenas dosis de acción, presentaciones completas de personajes, incluso al inicio del libro encontramos un índice de términos para no perderse en la lectura. Me quito el sombrero ante este arte de escribir, te engancha de mala manera sin darte cuenta porque, pese a todo, es un estilo muy fresco. Aun incluyendo muchas descripciones, los diálogos son muy coloquiales y amenizan sobremanera la lectura. Además, con tantos hombres esparcidos por el libro, la testosterona es tan evidente que es imposible no reírse con las burradas que sueltan algunos. Como siempre, obviaría tantas descripciones sobre los cuerpos perfectos de los vampiros, pero las descripciones de las escenas de sexo son toda una delicia, una bocanada de aire fresco para lo que estoy acostumbrada a leer.
Lo que más me gusta de esta saga, y ya haciendo una valoración más global, es justamente que los vampiros se alejan del estereotipo impuesto en esta sociedad. Los aquí descritos se muestran como seres poderosos, tienen los atributos clásicos de siempre, son alérgicos a la luz del sol, beben sangre, son inmortales, pero los guerreros de la Hermandad son, ante todo, imperfectos. Cada uno tiene sus defectos y los acarrea como puede, y la verdad que sorprende si estás acostumbrada a leer maravillas donde todos son geniales y unos dioses en la cama. Así pues, entre los miembros principales hay un ciego, un cojo, un visionario maldito que no puede tocar a nadie, un esclavo renegado e incluso otro con, digamos, un carácter bipolar (transformación incluida). Al menos, para mí, hace la historia mucho más atractiva, porque pese a todas sus características heroicas, tienen sus propios problemas.
Los personajes, en este sentido, son muy humanos y es fácil identificarse con ellos. La protagonista, Beth, es una mujer centrada que comprendes enseguida y no te entran ganas de asesinarla por falta de dos dedos de frente o por el simple hecho de quedarse prendada a la primera de la belleza masculina del protagonista. No se deja engañar por las palabras bonitas y no cae muy deprisa en las redes del amor. Wrath, en cambio, es bastante odioso una vez le coge el gustillo de declarar sus sentimientos. Pese a todo, yo me he enamorado de tres de los hermanos, Rhage, Zsadist y Vishous, que tienen justamente los caracteres que busco en este tipo de libros: chicos malotes, vacilones, con muchos interrogantes por desvelar.
Sin más, finalizo mi crítica y me voy a hincarle el diente a la continuación que por fin tengo en mi poder, no sin antes decir que ¡la recomiendo un montón!